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Diego Vera: "Hay que dejar todo en la cancha y darle tranquilidad a la gente".

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Diego Vera, de buen partido ante Patronato, dialogó con la prensa oficial tras la victoria 2-1: "Tenía muchas ganas.- Jugamos como se tenía que jugar este partido, que era un partido duro.- Metimos, y además jugamos.- Tratamos de mover la pelota para los costados, como lo hacemos en la semana, y hoy salió: hoy hicimos un buen trabajo.-
No estaba fastidioso con el árbitro: hoy no estuve fino el algunas jugadas. El árbitro se puede equivocar como cualquiera, como me equivoco yo.-

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Lucas Pusineri: "Hoy el fútbol es resultado, el no perder y ganar, es muchísimo".

  • Publicado en Idolos

Lucas Pusineri, autor de un memorable gol contra Boca que fue clave en la obtención del campeonato del 2002, estuvo en Paladar Rojo: "Lo fuí a ver contra River y contra Bánfield, y desde el juego quizá no ha mostrado solidez y crecimiento, pero sí a nivel resultado: contra Bánfield, Colón y Patronato fueron 9 puntos de 9 y hay que mirar un poso eso.- Se habían alejado, pero ahora están de nuevo en el lote de los de arriba.- Desde el juego, Mauricio debe querer ir mejorando y madurando.- me da la sensación de que Independiente, después del partido contra River, desde el nivel de juego entró en una vorágnie de necesidad imperiosa de lograr resultados, y de hecho lo ha logrado.- Ahora, con la tranquilidad de tenerlos, tendrá que mejorar el nivel colectivo. Las individualidades de los que crean juego les falta crecer un poco.- Hoy no tenés un Pisano o un Benitez como creadores. Son todos jugadores con dinámica y poca pausa.- El DT sabré porqué pone a los que pone, y evaluará los partidos venideros.- Hoy en nuestro fútbol es el resultado antes que todo, e Independiente los está logrando.-

Hoy el fútbol es resultado, el no perder y ganar, es muchísimo.- Más abajo discutimos si juega lindo, bien o mal.- pero en principio querés que tu equipo gane.- Si juega más o menos, hay una semana por delante para poder plasmas la idea.-
Tengo un cuerpo técnico armado, y estamos a la espera de que algún club confíe en nosotros, y poder brindar lo que uno mamó toda la vida como futbolista, y ahora tratando de infundirle eso a un plantel.- El profe Fleitas es el PF, que trabajó con Gallego en el 2002 y con quien tuvimos la chance de ser campeones, estuvo con Gallego y con Pizzi.- Vendría Tuzzio también, que ha entrado en el corazón del hincha de Independiente.- Formamos un buen equipo, esto es la antesala.- Si me sale Independiente bienvenido sea, caso contrario buscaremos otro lugar.- El profe es un baluarte importante que tengo y sí o sí quiero trabajar con él.- Estamos en conversaciones, pero aún no ha surgido nada.- Los entrenadores jóvenes tenemos un lugar ganado, y los que venimos atrás esperamos conseguir lugar rápidamente. Estoy sin club, pero con ganas de que se abra una puertita el día de mañana.-
Cualquier entrenador se siente identificado con lo que fue.- Pero luego uno se encuentra con realidades diferentes, que son los planteles con que se cuenta y los objetivos del equipo que dirige.-
A mi entender, hoy en día, sacando independiente, hay 7 u 8 entrenadores que se han ido en estas fechas.- Es una realidad del fútbol argentino y quizá mundial: los entrenadores están sujetos a resultados.- Hoy sacando a Gallardo y Coudet, los demás entrenadores están en una bolsa con un signo de pregunta.- El resultado está ante todo.- Quizá se cambie haciendo contratos más cortos, de seis meses.- Independiente contrató a un entrenador habiéndole pagado a cinco o seis entrenadores.- Eso evidentemente, a la larga o a la corta, las cosas no están bien hechas.-

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Enzo Trossero: "Para mí, el paladar negro no existe; existe ganar".

  • Publicado en Idolos

Por Diego Borinsky para EL GRAFICO

1 ¿Quién es Enzo Trossero? Un tipo que desde muy chico ama el fútbol, y que a los 62 años lo sigue amando. Un muchacho común, con dos hijos, cuatro nietos y una vida simple.

2 Apodo de infancia. En Colón me decían Gringo, porque soy rubio y venía del interior. En mi pueblo me llaman Fito, no sé por qué. De hecho, cuando voy a Esmeralda, la ciudad de Santa Fe donde nací, o San Francisco, la de Córdoba donde estudié, me siguen diciendo Fito.

3 ¿No te decían Chancha, también? Así me decían Bertoni y Larrosa, a los que también apodaban Chancha, y antes de que los cargara, me anticipaban desde lejos con un “¿Qué hacés Chancha?”. La prensa, después, me puso Vikingo, porque era rubio, de pelo largo, medio noruego, también iba fuerte…

4 ¿Qué es Esmeralda? El pueblo de 350 habitantes que dejé a los 12 años para estudiar en San Francisco. Mis viejos tenían un negocio de ramos generales, donde había desde artículos de librería hasta ropa interior y jabones, los típicos negocios de pueblo que cada vez existen menos. Jugábamos en el Club Atlético Esmeralda, y de ahí un grupo nos fuimos a Sportivo Belgrano, de San Francisco. No había pavimento, y cuando llovía había que ir en tren, porque el camino era todo barro. Y si perdíamos el tren a Esmeralda, nos teníamos que tomar otro a Zenón Pereyra y caminar 7 kilómetros.

5 ¿Llegaste a jugar en la Primera de sportivo? Claro, en la liga cordobesa, a los 16 años jugaba en la Primera. El nuestro era el único equipo del interior de la provincia, el resto, todos de Córdoba capital: Talleres, Belgrano, y varios más. En ese campeonato enfrenté a Kempes, Ardiles, Luis Galván, Cata Oviedo, Mameli, a Bernardo Patricio Cos, a la Pepona Rinaldi. Teníamos un equipo competitivo.

6 ¿Y qué sentiste al ver a Independiente yendo a jugar a la cancha de sportivo hace dos años? Me costó. Por un lado, sentí una alegría enorme de que Sportivo llegara al Nacional B y, por el otro, una tristeza profunda por la situación del Rojo. Jugaron en la misma cancha donde jugaba yo, solo que le agregaron una tribuna para 3000 personas. Ver al Rey de Copas ahí fue realmente increíble.

7 Travesuras de pibe. Cazar pajaritos con mi papá: hacía bolitas de barro y las ponía en el horno para que se endurecieran y después tirábamos con la gomera. Me gustaba mucho, también jugar a las bochas y a la pelota, claro, estábamos todo el día con la pelota.

8 ¿Te tocó el servicio militar? Sí, y fue terrible, muy complicado. Recuerdo haber vuelto del campeonato sudamericano de Arica a las 12 del mediodía en vez de a las 6 de la mañana y me dieron 10 días de arresto. Y suerte que no me metieron en el cuartito, donde te dejaban encerrado por 48 horas en un espacio de un metro por un metro. Liceo Militar General Belgrano de Santa Fe. Te obligaban a hacer cuatro horas de guardia, cuatro dormías, cuatro de guardia, y cuatro dormías. Si te mandaban como retén eran 6 horas a la noche, en la cuadra donde dormían los soldados.

9 ¿Armado? Claro, armado de combate, había que proteger a los soldados. En ese liceo, la guerrilla había matado a un capitán y a un teniente primero. Dos veces estuvimos las 24 horas de guardia porque decían que iban a tomar el liceo, en 1975, días muy complicados.

10 ¿Cómo hacías para entrenarte cuando hacías la colimba? Todos los lunes me recibía mi jefe, el mayor López, que odiaba el fútbol. Cuando con Colón jugaba en Buenos Aires, llegábamos a Santa Fe a las 3 de la mañana, me iba a la pensión donde vivía con el Negro Baley y Hugo Coscia, de ahí me tomaba dos colectivos, y llegaba al liceo a la mañana. Había dos soldados amigos míos que eran fanáticos de Colón y querían hacer la guardia por mí, pero como llegaba tarde, me sacaban “raneando” hasta el cuartel, me hacían vestir de combate y me dejaban de guardia hasta el martes. Así fue durante 6 meses: tenía que ir todos los días al liceo a las 6, me daban autorización para salir a las 8, me tomaba el colectivo para ir a entrenar y después me tenía que presentar. Durísimo.

11 ¿Te perdiste partidos? Cuando me dieron 10 días de arresto no pude jugar un partido contra Banfield, y al domingo siguiente nos tocaba Boca. Recién me dieron permiso para entrenar el miércoles: le terminamos ganando 4-1 y metí un gol. Salí de la colimba gracias a Pizzi, el padre de Juan, que era el médico de Colón: me vino a ver a la pensión y tenía hepatitis. Yo ni me había enterado. Me mandaron a buscar con una ambulancia militar y me llevaron a Esmeralda. Ahí estuve 2 meses en reposo.

12 Hoy es imposible pensar que un jugador de un equipo de la A tenga que hacer esos sacrificios. Olvidate. Lo peor es que yo era el acompañante del subdirector del liceo, el coronel Niño. Lo íbamos a buscar con el chofer y yo iba de custodio, con la FAL, porque nosotros sabíamos tirar con FAL.

13 Metiste muchos goles de cabeza y tiro libre en tu carrera, ¿cuál era la clave? Tiros libre practicaba muchísimo: ponía un palo de escoba o un banderín a un metro y medio del palo y tenía que meterla entre el banderín y el palo, y después iba achicando cada vez más hasta llegar a 30 centímetros. Me quedaba cualquier cantidad de tiempo pateando. No hay demasiados misterios.

14 ¿Y en los de cabeza? Ahí me agarró Spadaro, que venía de Estudiantes, y me enseñó: decía que saltaba bien, pero no sabía poner el cuerpo y me hacía practicar eso, acomodar al contrario con el codo, con el hombro, desplazarlo, para que al otro le resulte difícil saltar. Yo saltaba muy alto, pero me faltaba eso.

15 ¿Cuáles son los atributos principales de un buen defensor central? Primero, capacidad de mando. Saber manejar las situaciones. Hablar y ordenar. Un defensor central tiene que ser como una lechuza, que parece que gira todo el cuerpo y siempre está mirando a sus compañeros, al rival y a la pelota. El posicionamiento en el campo es importante también. En eso, miraba mucho al Burro Rocchia, de Ferro: era lento, pero tenía la capacidad para estar en un buen lugar y así anticipar la acción.

16 ¿Por qué a tantos entrenadores les gustan los centrales zurdos? Quizás porque hay pocos zurdos, ya que el 90% de las personas son derechas, entonces cuando ves un equipo con 3 o 4 zurdos parece más vistoso, te da otra dimensión del juego.

17 Fuiste compañero de Oscar Víctor Trossero en Nantes, ¿de qué murió? De un aneurisma con paro cardíaco, nada que ver con el doping, como se especuló. De hecho, Estela, la mujer, les había iniciado juicio a los diarios por eso. Víctor era un tipo sano, jugué dos años con él.

18 ¿Había pica entre los jugadores de Estudiantes y los de Independiente cuando arrancó Bilardo en la selección? Había un respeto muy grande. Y unos años después terminé yendo a jugar a Estudiantes y me recibieron espectacular, a pesar de todo lo que se decía.

19 ¿Te agarraste a piñas con algún compañero? Tuve alguna trifulca en mi segunda etapa de Independiente: había diferencias entre los grandes y los más jóvenes. Ahí fue muy importante Pastoriza, que supo negociar y arregló las cosas. Los más jóvenes hacían algunos desplantes y a los grandes nos molestaba.

20 ¿Con Pastoriza te peleabas? Teníamos un carácter muy especial los dos, somos geminianos y nacimos el mismo día, el 23 de mayo, yo en 1953 y el Pato en 1942. Lo respetaba mucho, pero teníamos nuestros chispazos. Una vez, entrenando en Arsenal, me echó de la cancha. Y a los cinco minutos me gritó: “Dale, Enzo, no te puedo dejar afuera, volvé”.

21 ¿Su gran táctica era hacer buenos asados? Noooo, el Pato era un tipo muy inteligente, bastante parecido al Gitano Juárez y al Flaco Menotti. No eran de los que más trabajaban tácticamente, porque tampoco en esa época se usaba tanto, pero sabían elegir jugadores y ponerlos dentro de la cancha.

22 ¿Cómo eran esos famosos asados? Se hacían los jueves, y por ahí aparecía Jaime Torres a tocar el charango u otro artista. Eran otras épocas: se permitía tomar alcohol, pero tranquilo. También nos reuníamos a la salida en un bar de la esquina y picábamos algo. Esas costumbres se perdieron; hoy, a la salida se van todos corriendo.

23 En la final del Nacional 77 contra Talleres, ¿intuías que los iban a bombear? Para nada. Recién lo pensé en la revancha, cuando el juez no nos cobró un penal clarito con el partido 1-0 para nosotros. Al poco tiempo les dio un penal a ellos que no fue y cuando convalidó el gol con la mano de Bocanelli para el 2-1, ya no me quedó ninguna duda y entendí que Nuccetelli, el presidente de Talleres, tenía muy buenos vínculos con los militares.

24 Recordame lo que fuiste sintiendo en el partido… Empezamos ganando 1-0: una pelota que pateó Larrosa, se la bajé de cabeza a Outes y metió el gol. Después, pasó lo que te conté recién, el gol de Bocanelli fue groseramente con la mano y ahí fuimos a protestarle a Barreiro a la mitad de la cancha. Lo echó al Negro Galván, después a mí, y después vino Larrosa y le dijo: “Si echaste a ellos dos, echame a mí también”. Y el tipo va y lo expulsa. Ahí llegaron Pagnanini y el Loco Riganti, que también tendrían que haber sido expulsados. Hubo muchas protestas en forma vehemente pero nunca insulté. Entró Pastoriza a calmarnos, porque nosotros queríamos retirar al equipo. Dicen que bajó también Julio Grondona para evitarlo.

25 ¿Dónde viste el partido? Nos tuvimos que ir al vestuario y tratábamos de ver por la ventana. Al entrar al vestuario, el Negro Galván le pegó una piña a una puerta de vidrio y se lastimó toda la mano. Fue raro, porque Talleres tenía un equipazo, eran 11 contra 8, y se perdieron varios goles, porque uno quería lucirse más que el otro, y lo terminó empatando el Bocha, que justo cumplía años. Yo ni llegué a ver el gol.

26 ¿Les costó salir de la cancha? Al contrario, la gente aplaudía, increíble. Estaban todas las casas y los autos del barrio pintados de azul y blanco, una cosa espectacular.

27 ¿Cuántas fechas te dieron? Nos mataron: 20 a Galván, 20 a mí y 15 a Larrosa, pero el Negro y la Chancha zafaron porque se fueron a entrenar con la Selección. Yo estaba en el grupo de 40 preseleccionados y quedé afuera. Fue muy triste, 153 días sin jugar, más de cinco meses, pero por otro lado, como siempre fui un tipo que me esforzaba mucho para cumplir metas, y todos decían que iba a volver gordo, me maté entrenándome. Independiente jugaba los domingos y yo me iba a entrenar solo a la cancha a la mañana y volví impecable.

28 ¿Grondona no pudo hacer nada? No. Fue una gran injusticia. Le escribí una carta a Barreiro con Fernández Schnoor, el médico del plantel, para que me explicara por qué había actuado así, pero nunca me contestó. Un tiempito después, lo limpiaron del referato.

29 Vos suponés que hubo algo… ¡Por supuesto! Y algo gravísimo. Nos entregaron. No sé por qué, no puedo decir si eran los militares que estaban con Nuccetelli, si hubo plata o qué, pero que nos entregaron, nos entregaron.

30 Cuando ganaste la Copa libertadores en 1984, ¿se te cruzó que iba a ser la última de Independiente? Esas cosas son imposibles de pensar en el momento. Lo que jugamos en esa final contra el Gremio en Brasil fue impresionante. Ganamos 1-0 y El Gráfico puso varios 10. Le dimos un baile impresionante, tres tiros en los palos, el gol de Burru...

31 ¿Sentías algo especial por Malvinas antes de salir a jugar contra Liverpool por la Intercontinental 84? Por supuesto, ¡muy especial! Había un wing derecho de apellido Johnston, muy rápido, y le dije a Enrique: “Escuchame, Loco, si te vas al ataque y perdés la pelota, cuando vuelvas con Johnston, yo corto a los dos, eh”. Y al final, al minuto de juego, el Loco le tiró una patada voladora que casi le arranca la cabeza. También estaba Ian Rush, el galés, al que le cabeceaba la espalda cada vez que saltábamos. No lo podía agarrar, medía 1,90, hasta que de golpe se dio vuelta y me pegó un sopapo. El brasileño Arpi Filho ni se percató, me quedé mirándolo. Igual, él se llevó la espalda llena de moretones.

32 ¿Hubo incidentes al final? Me acerqué al vestuario de ellos para cambiar la camiseta y me sacaron a pechazo limpio. A los 10 minutos, apareció Kenny Daglish por el nuestro para darme su camiseta.

33 ¿Qué recordás de ese viaje a Japón? Que viajamos 36 horas, íbamos en asientitos angostos, en económica. Antes no te daban la comida de ahora, se fumaba en el avión…El mundo cambió. No lo veo a un jugador de esta Selección viajando en económica, ¿vos lo ves? Fuimos con las camisetas que te sobraba del puño, el buzo te iba grande, y los ingleses llegaban con una pinta impresionante. Como árbitro de nuestros picados estaba Cherquis Bialo, imaginate. Fuimos campeones un domingo y el miércoles ya estábamos jugamos en Hong Kong para ganarnos unos pesos más. Llegamos un sábado para jugar al día siguiente con Ferro, porque nos daban un premio especial. De locos.

34 ¿Cuánto les pagaron por ser campeones del mundo? Reite: 800 dólares a cada uno. Ese fue el premio. En esa época, Independiente iba a jugar al extranjero y cobrábamos 40 dólares por partido, te juro (risas).

35 ¿Qué se siente ser el capitán que levanta una Intercontinental? Yo agarré la Intercontinental, Marangoni la Toyota, festejamos, dimos la vuelta, y listo. No se le daba tanta importancia, no había tantos medios.

36 ¿Te habías ilusionado con jugar el Mundial 78? La verdad que sí, porque estaba muy muy bien. Son momentos, viste. En la Selección jugué cerca de 30 partidos, otro tanto fui suplente, pero pasé de largo en los Mundiales: en el 78 estaba entre los 40 y quedé afuera, en el 82 fui, pero no jugué ni un minuto, y para el 86 fui titular toda la Eliminatoria y me limpiaron sobre la hora. ¿Qué voy a hacer?

37 ¿A España 82 fuiste con la idea de jugar? Claro, porque en uno de los últimos partidos, contra Checoslovaquia en el Monumental, fui titular y elegido el mejor del partido. No sirvió para mucho.

38 ¿Y por qué no jugaste ni un partido? Porque no me puso Menotti (risas). Para mí, había tres jugadores que en ese momento teníamos que jugar para darle al equipo la renovación necesaria: Olarticoechea, Patricio Hernández y yo. Y no puso a ninguno de los tres. Unos años después, tomando un café en El Aguila, enfrente de River, estaba Menotti con Poncini y Cayetano y me mandaron llamar para hablar, y les contesté que no tenía nada que hablar y me quedé con mi mujer.

39 Porque estabas enojado… Por supuesto: si la rompía y no jugué ni un minuto. Contento no podía estar, yo tenía mi personalidad.

40 ¿Por qué le fue mal a esa selección que tenía mejor plantel que la del 78? Porque tendría que haber cambiado a los jugadores, es lógico, lo mismo que le pasó a Bilardo en el 90. Había una muy buena base del 78 pero había otros, como estos tres que te nombré, que le podríamos haber dado otra frescura.

41 ¿Qué recordás del día que le pegaron una patada a Maradona bajando del micro por las Eliminatorias del 86? Fue terrible: bajaba del colectivo para el hotel, ahí no había seguridad ni vallas ni nada y de repente aparece un muchacho y le da una patada en la rodilla. Le tuvieron que sacar líquido para que pudiera jugar. Esas cosas hoy son inimaginables.

42 ¿Te puso mal quedar afuera del Mundial 86 o te pareció lógico? Muy mal me puso. Marcelo Araujo, que tenía relación cercana con Bilardo, me llamó por teléfono unas semanas antes de que dieran la lista y me dijo: “Quedate tranquilo que vos vas”. Y un mes antes del Mundial, Carlos me citó en Juan B. Justo y Corrientes, en un bar. Pensé: “Me llama para decirme que me lleva” (se frota las manos) y ahí nomás me larga: “Te llevo como amigo o como ayudante, pero no te puedo llevar como jugador”. Entonces agarré el café, se lo tiré, y me fui (risas).

43 ¿Le tiraste el café? Sí, se lo tiré ahí encima y me fui. No le pregunté nada.

44 “El técnico me engañó”, declaraste después en El Gráfico… Es la realidad, viste. Me había puesto de titular en el último amistoso en México y me limpió. Algo parecido le pasó al Flaco Gareca y a Miguel Russo. Los tres fuimos pilares que lo bancamos mucho en tiempos complicados.

45 ¿Es cierto que jugaste en River? Me llamó Santilli en el 86, porque se habían ido Gutiérrez y Ruggeri al Mundial, yo había rescindido con Toluca y jugué un par de amistosos… Se ve que mucho no los convencí, me vino a buscar Estudiantes, y firmé con ellos, jugué 6 meses y en diciembre dejé el fútbol.

46 Ahí nomás empezaste como técnico... A los pocos meses me llamó Grondona para avisarme que Bilardo me quería sumar a su equipo de trabajo. “No quiero hablar del pasado, solo te quiero preguntar si querés trabajar conmigo”, me dijo Bilardo. Empecé, por suerte, porque aprendí cualquier cantidad, pero del pasado no hablamos nada.

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