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INDEPENDIENTE: La única Vera.

Al punta lo esperarán hasta último momento, pero no llegaría. Hay una realidad: sin Viruta, al Rojo le cuesta mucho crear situaciones.

Por: Favio Verona Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

No está jugando bien Germán Denis. Nadie pretendía que su presencia alterara los valores de la ecuación, pero se esperaba más de él. Al delantero que se despidió de Atalanta vistiendo el traje de ídolo le está faltando movilidad para desmarcarse. Aunque no puede omitirse el contexto: en los últimos dos partidos no tuvo ningún socio, la pelota no le llegó, recibió siempre de espaldas al arco y, por momentos, debió retroceder casi hasta la mitad de la cancha para poder entrar en contacto con ella. No es casualidad que los peores rendimiento del Tanque coinciden con las ausencias de Diego Vera. El uruguayo de 31 años es una pieza imprescindible para Independiente. En el plantel no hay ningún atacante capaz de cumplir su función con eficiencia. "Me entiendo muy bien con Diego. El siempre mete en dificultades a los defensores, se mueve mucho, es fuerte, tiene buen manejo y mucho oficio. Cuando juega, yo tengo más espacios y me facilita las cosas porque no recibo siempre con dos marcadores encima", le comentó Denis a Olé.

A sus 34 años, el Tanque precisa estar acompañado por alguien que se encargue de hacer el trabajo sucio, de desgastar a los centrales y arrastrar marcas para abrir espacios, de ir al choque para evitarle a él caer a la fricción. Y es Vera quien mejor cumple esa función. Lo hizo en Rafaela cuando conformó una dupla letal con Lucas Albertengo. También en Estudiantes con Guido Carrillo. Es insoportable por su despliegue.

El Rojo sufre cada vez que falta el atacante uruguayo (Ver El contraste). El problema es que sus ausencias son reiteradas. En el ciclo de Mauricio Pellegrino jugó 22 partidos y faltó en 14, mientras que en el este torneo apenas jugó tres partidos. La mayor parte de sus faltazos fueron por lesiones, entre ellas un extraño problema en el tendón de Aquiles producto de la caída de una cuna.

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Almirón: el oportunista.

Eduardo Verona Por Eduardo Verona; "DIARIO POPULAR".

No le cerraron las heridas a Jorge Almirón después de su frustrante paso por Independiente. Las cicatrices del pasado lo empujaron a afirmar que en el último partido que dirigió al Rojo ante Racing, “hubo algunos jugadores que no dejaron todo”. La grave acusación licuando responsabilidades propias, lo deja mal parado como conductor de un grupo
Almirón: el oportunista

A poco más de 10 meses de aquel domingo 24 de mayo de 2015, cuando Independiente cayó de visitante 1-0 frente a Racing y precipitó la salida anticipada de Jorge Almirón, las cicatrices del actual entrenador de Lanús siguen abiertas. Almirón dio la semana pasada en ESPN radio su versión de aquel episodio que todavía él no logró cerrar: "Hubo algunos jugadores que no dejaron todo en ese partido ante Racing. Después de caer en un clásico, con un técnico que saca a tres o cuatro jugadores, había cierta resistencia hacía mí en todo. Entre otras cosas, fue por eso que decidí irme".

Las palabras de Almirón, sin ninguna duda, suenan descalificatorias para los jugadores de Independiente (Ruso Rodriguez; Toledo, Victorino, Cuesta, Tagliafico; Benitez, Méndez, Mancuello, Papa; Pisano, Albertengo y como suplentes entraron Riaño, Bellocq y Pizzini) que participaron de ese encuentro.

¿Por qué Almirón reveló casi un año después de aquella derrota que los jugadores de Independiente "no dejaron todo", que prácticamente es lo mismo que afirmar que fueron para atrás? La realidad es que esperó el momento que consideraba ideal y ventiló públicamente lo que durante tantos meses prefirió silenciar, más allá de que a las 48 horas retrocediera en chancletas y bajara el tono: "Me interpretaron mal lo que dije".     

Ese momento ideal que él eligió para vapulear a los jugadores de Independiente no pareció casual: le va muy bien a Almirón en Lanús. Está en ganador. Porque el equipo gana muchísimo más de lo que pierde. De hecho, perdió un solo partido en el campeonato ante Racing, gano 8 y empató el restante. Y es celebrado por el ambiente el nivel de juego que expresa el equipo que conduce desde el arranque de 2016. Este momento "ganador" para salir a la cancha y disparar a la distancia, en lugar de fortalecerlo lo debilitó. Y habla mal de él.

Manchar gente sin ningún reparo como lo hizo Almirón es una tarea muy sencilla. Cualquiera, con malas intenciones y broncas contenidas, lo puede hacer en su lugar de trabajo. No dejar todo, como sentenció Almirón, es ir al bombo. En el fútbol o fuera de las fronteras del fútbol. Es de alguna u otra manera, conspirar. Sabotear. Perder, en definitiva. O dejarse  ganar. Esta grave acusación de Almirón puede remitir a una certeza intelectual de su parte o a un viejo resentimiento y encono por tener que irse de Independiente antes de finalizar su contrato.

El hecho de denostar a jugadores que ya no están en el club (como Mancuello, Papa, Pisano, Riaño, Bellocq y Pizzini) y de extender sus críticas indiscriminadas a los que hoy siguen vistiendo la camiseta de Independiente, delata el revanchismo y la irresponsabilidad profesional de Almirón para comunicar sus sensaciones y pensamientos.
 
Que antes de la debacle que experimentó Independiente en la primera mitad de 2015, Almirón junto con la dirigencia hayan prescindido en enero de ese año del Rolfi Montenegro y tres meses antes al Pocho Insúa al que desplazaron a la reserva, no lo habilita a instalar la fuerte sospecha de haber conducido a un equipo sensible a la autodestrucción con el objetivo de voltearlo por viejas facturas del pasado.

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DOCTOR LIBERTO GIOVETTI: Si Hugo Moyano llega a ser presidente de AFA en Independiente debe sucederlo Noray Nakis.

"Sangre Roja", una campana más.

Lito 20.

Me pasa que trato de pensar que algunos hechos que suceden en realidad no pasan, y a veces nos vamos enterando con el devenir del tiempo que aquello que todos sospechaban, aquel rumor de pasillo del que todos hablaban era cierto.

Sinceramente me cuesta creer esa famosa frase de “los jugadores le hicieron la cama al DT” me cuesta entenderlo porque en realidad lo único que hace el jugador si esto fuera así, es ir en contra de sus propios intereses desvalorizándose por desempeñarse mal y dejar de cobrar un premio por perder.

Pero lo cierto es que la semana pasada, Almirón el ex técnico de Independiente deslizó -aunque después intentó desdecirse- que algunos de sus dirigidos en aquella época “no habían puesto todo lo que había que poner” en aquel partido que se perdió con Racing Club con gol de Diego Milito. Me cuesta creerlo, pero también me resulta raro que nadie del plantel salga a desmentirlo salvo Matías Pisano desde Brasil. Siempre se habla de esto en el fútbol, recordemos aquel partido en La Paternal donde se pierde el campeonato durante el ciclo del Tolo Gallego, hechos difíciles de probar en los que la verdad sólo la conocen los protagonistas y nosotros solo podemos imaginar que fue lo que realmente pasó.

Y hablando de camas, hay otro rumor del que se hizo eco el periodista Gustavo López y que casi es un secreto a voces en cuanto a que cada vez hay más consenso para que Hugo Moyano sea presidente de AFA. Si esto ocurre como parece ser antes de la finalización de su mandato en Mitre 470, quien debería ocupar su lugar de número uno en Independiente sería nada menos que Noray Nakis. Esto no sería bien visto por otros miembros de CD que no se llevan bien con el Armenio y estarían promoviendo entre bambalinas una suerte de renuncia masiva al mejor estilo “Canterista” para obligar a que una asamblea mande a llamar a elecciones y de esta manera sea otro el que suceda a Hugo. Esperemos que sólo sea un rumor, sino equivocarían el rumbo quienes quieren realizar esta maniobra, como también se equivoca el mismo Noray cuando declara en el Gran Campeón “si la voluntad del socio es  que tengo que renunciar renuncio”. Se equivocan porque el socio ya se expresó, votó un trinomio y hay un estatuto que expresa claramente como es la sucesión de mando en caso que falte el presidente electo.

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Independiente: un equipo vacío.

Eduardo VeronaPor Eduardo Verona; "DIARIO POPULAR".
Juega mal Independiente. Y por larguísimos pasajes muy mal. Duda demasiado el equipo y el entrenador Mauricio Pellegrino. Entre las dudas y los temores, se expresa un equipo subordinado a los rivales y a iniciativas ajenas. Por eso sufre en exceso los partidos. Los padece. Y se frustra repetidamente vulnerando su autoestima.

¿A qué juega Independiente? La pregunta es simple. La respuesta, no. El equipo precipita partido tras partido una sensación inocultable: está absolutamente vacío, desconcertado. Y su entrenador, Mauricio Pellegrino, también. Lo vence la vacuidad y el desconcierto.

No tiene un gran plantel Independiente. Pero, en general, tiene un plantel aceptable, a pesar de que algunos rendimientos individuales ya muy evidentes (Hernán Pellerano, Gustavo Toledo y Jorge Ortiz, por citar solo algunos casos, aunque no son los únicos) no sean aceptables. Son deficitarios. Como, por ejemplo, lo  testimonió el Ruso Rodríguez mientras increíblemente conservó la titularidad porque el técnico no se animaba a desplazarlo. Hasta que agotadas todas las instancias y superadas todas las paciencias, lo desplazó y puso en su lugar al uruguayo Martín Campaña, de estupenda producción ante Sarmiento y Olimpo, lo que dio lugar a una pregunta intencionada: ¿por qué no lo sacaron antes al Ruso Rodríguez? Y otra pregunta: ¿quién o quiénes lo bancaban haciendo lobby a su favor?
Quizás las dudas interminables que expresó Pellegrino para mandar al banco a ese mediocre arquero que es Rodríguez y darle un chance a Campaña hace ya cinco fechas, revelen el volumen de inseguridades que vienen sometiendo al entrenador y a Independiente. Porque eso, precisamente, transmite el equipo. Un nivel de inseguridad y temor futbolero para imponer condiciones que limita notablemente sus posibilidades.Pellegrino siempre fue un entrenador tacticista. Privilegia las posiciones y los sistemas en desmedro de las características de los jugadores. Por eso a Martín Benítez lo encierra contra una banda y lo ahoga. Por eso pase lo que pase en un partido, siempre propone un doble volante central. Y no lo quiebra nunca, salvo circunstancias excepcionales. Por eso sus lecturas son siempre dependientes de los movimientos de los rivales. Porque subordina a su equipo a las potenciales virtudes de los adversarios, aunque en los papeles sean inferiores.
Si contagia algo es miedo. Miedo futbolístico. Miedo a mandar en los encuentros. Miedo a presionar arriba desde el mismo arranque de cada compromiso. Miedo a ganar la iniciativa. Miedo a tirar al equipo en campo contrario. Miedo a achicar los espacios presionando arriba. Miedo a ganar. Todos esos miedos juntos, que no son pocos, delatan una gran debilidad estructural: Independiente no confía en sí mismo. No cree en sus fuerzas. No se adivina superior aunque sea superior.
Y esto es mortal para cualquiera. Para una persona que desarrolle cualquier actividad y para un equipo de fútbol. Porque está en juego nada menos que la autoestima. Que puesta en riesgo promueve además la fragilidad existencial para afrontar las dificultades. Que genera  también la fragilidad existencial para afrontar cualquier partido. Independiente es lo que se denomina un clásico caso de diván, dirán los lugares comunes aplicables al juego. Porque un equipo para imponer su capital futbolístico necesita plenitudes anímicas. Fortalezas anímicas. Es lo que hace unas décadas se manifestaba como tener mentalidad ganadora. O hambre de gloria. O fuego sagrado. O fe poética, afirmaría el Negro Alejandro Dolina.
Independiente padece esas ausencias. Ni mentalidad ganadora, ni hambre de gloria, ni fuego sagrado ni fe poética. Es una tristeza galopante el equipo. Porque no juega convencido. Porque no construye ningún circuito (por otra parte el Cebolla Rodríguez no es un armador, aunque juegue de armador). Porque lo atrapan las dudas. Porque ataca con escasísima convicción. Porque no va al frente como debería ir. Porque amaga y no concreta. Sí, es cierto, es una cuestión de funcionamiento y hasta de categoría individual (que en varios casos no hay) para resolver lo que no logra resolver. Pero a la vez excede al funcionamiento ausente y al relieve de sus jugadores.
Es el desconcierto colectivo y cierto perfume a resignación lo que prevalece. El mismo que cubre a Pellegrino como una nube tóxica. Es no saber lo que se quiere. Es falta de decisión. Es tibieza para interpretar las necesidades. Es liviandad para observar y calibrar las urgencias. Es sacar y poner jugadores como si todo fuera una gran quiniela nacional que desnuda incertidumbres y desconocimientos mayores. Sufre demasiado cada partido Independiente. Y sufre más allá de lo que pueda ofrecer cada rival. Sufre porque no va al boliche a ganarse a la chica que más le gusta. Va pero no seduce a nadie. Va pero no corteja a nadie. Va pero no le tira un centro a nadie.   

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div class="embed_content" id="234714_content">Y se frustra. Porque no conquista ni quiere conquistar. Porque no gana. Pero tampoco lo intenta como tendría que intentarlo. Se pierde en la intrascendencia que irrita a su gente. En el fulbito. En el toque que es toquecito. En el pase que es pasecito. En el centro que es centrito. En la gambeta que es gambetita, salvo cuando Benítez se olvida de Pellegrino y se fuga de la banda. No se enciende nunca el equipo, en definitiva. No pasa a la acción directa. No estimula conductas creativas. Y pierde oportunidades como lo hizo una vez más frente a Sarmiento afuera y a Olimpo adentro. Juega mal, entonces. Y juega muy mal durante larguísimos pasajes. Deja agrandar adversarios. Y los deja porque fue anestesiando su determinación siempre light. O durmiendo su agresividad futbolística siempre imprescindible para marcar el territorio. Para mandar en su propia cancha. Cosa que no hace.

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La columna de Independiente: Ciclo cumplido.

Torneo 2016: Independiente 0 - Olimpo 0.

Por Román Failache; "TYC SPORTS", WEB.

Independiente no se cansa de dejar pasar trenes. Cada vez que debe responder con una actuación acorde a la posición en la que se encuentra en la tabla, demuestra que llegó hasta donde está por pura y exclusiva casualidad, o por impericia del rival de turno que no supo darle el tiro de gracia cuando lo tenía en el piso -por ejemplo, Belgrano, Colón o Banfield-. Ahora, los papeles están invertidos: es el equipo de Pellegrino el que debe lidiar con las presiones del contrario y, no solo que no da en la talla para superarlas, sino que evita ser derrotado por desempeños soberbios de su arquero Martín Campaña.

Así como fue el redentor de un plantel que no divisaba un horizonte, el director técnico es hoy el máximo responsable del momento lóbrego por el que pasa Independiente. Increíblemente, se notaba una mayor química entre los fútbolistas antes de realizar la pretemporada, cuando la lógica debería ser contraria. Concatenar cinco pases seguidos sin tener que lanzar un pelotazo es una utopía dentro de un equipo compuesto por jugadores que, en cualquier club, tienen el nivel necesario para ser figuras.

Lo que preocupa más es la displicencia y la falta de creatividad. Pase o no, a simple vista se traduce como carencia de trabajo y de ingenio para resolver situaciones adversas. A Independiente es sumamente fácil inquietarlo, sin desmerecer el gran partido que jugó Olimpo. El viejo conocido Cristian Díaz dispuso tres hombres que presionaran las salidas en campo rival y anuló toda conectividad entre la defensa y el mediocampo. Con tan poco, le alcanzó para derribar la propuesta -que aún la estamos buscando- de Pellegrino. La opción elegida ante esto fue, obviamente, el inservible tiro al vacío y allá vos, Denis.

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Beto Tisinovich: "Ahora es un desconcierto total, sin rumbo y con la bronca que tenemos todos".

Beto Tisinovich tambièn estuvo en Ecos del Rojo, aportando su punto de vista:  "¿A que estamos jugando? No sabemos a que quiere jugar Independiente en todo este 2016, que traìa buenos antecedentes pese a no haber logrado los objetivos.- Es un equipo sin rumbo, sin identidad, al que cualquiera se le anima, cualquiera le puede ganar, y el arquero fue figura pese a jugar con dos del fondo de la tabla.- Un triste presente que no va de la mano con la gestión de la dirigencia con los predios, las obras... pero no acompaña el fútbol.- Te desconcierta que jugadores como Rigoni un día muestra sus condiciones en pelota parada y dspliegue y al otro partido estèn desconocidos.-

Ahora es un desconcierto total, sin rumbo y con la bronca que tenemos todos de que este era un campeonato para mantenerse en la punta y jugar la final, y mìnimamente clasificar para la Libertadores del año que viene.

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